jueves, 11 de septiembre de 2014

Un once cualquiera

Como todos los once de septiembre que recuerdo de Santiago, a un costado de La Moneda desde temprano se reúnen para homenajear a Allende. Siempre recuerdo el momento con banderas rojas flameando y fervientes gritos hacia su estatua para recordarle que no lo olvidarán. Hoy el día estuvo especialmente hermoso, hubo más banderas de otros colores y los gritos fueron más diverso, todo desde el fondo de sus corazones. Supongo que esta vez le quieren hacer saber hasta el más allá sobre sus devociones, hasta La Marseillaise apareció entremedio. Entonces me queda preguntar, de qué sangre impura tomarán para regar nuestros surcos como dice la canción...

martes, 10 de junio de 2014

Un momento de soledad

Para que un fotógrafo encuentre un instante preciso de ti, es porque te ha observado, te ha analizado. ¿Qué tanto quiero que me observen? ¿Qué tanto quiero que me analicen? Un momento de soledad conmigo misma es más preciada de lo que puedo creer, porque te enfrentas a ti misma, cara a cara, sin miedo y sin palabras. De eso fue lo que me acabo de dar cuenta. Entonces, ¿qué expresión tengo cuando me tengo frente a mi misma? ¿Por qué no permito que registren mi momento de soledad?

viernes, 16 de mayo de 2014

Cieg@, sord@ y mud@

Hay un señor ciego, o eso parece ser, que todos los días lo veo en alguna esquina del centro de Santiago. Lo conocí en un frío día gris como el bastón que lleva en su mano, pidiendo ayuda en una esquina. Me acerqué como siempre lo hago con toda persona ciega que creo que necesitan ayuda. ¿Le ayudo a cruzar la calle, señor? A lo que me contesta: "No, ¿pero me ayuda con una monedita?" Quedé muda, no es el tipo de ayuda que esperaba entregar. Le dije que no tenía nada por ahora y me largué. Ahora me dí cuenta que el señor se lo pasa recorriendo las calles de Santiago todos los días, de lunes a viernes, entre las 8.30 y las 18.30. Que en 10 minutos puede detener a más de 30 personas de los cuales 20 les da monedas. Suponiendo que cada una de esas personas sólo tiene 100 pesos para dar, el señor se tendría un ingreso diario de más de 100.000 pesos. Mejor me paso por ciega pero por mientras me hago la sorda con él.

martes, 25 de febrero de 2014

Volver

Es algo extraño. Después de esperar con tanta ansia las vacaciones, sentí que viví esos días en tercera persona. Era capaz de observarme desde afuera, como si estuviera viendo mis vacaciones desde la TV. Al volver, sigo sintiendo que soy ajena a todo. Algo me dice que no hice el cierre triunfal como todas las cosas buenas que terminan, o es que en realidad estoy esperando a que suceda algo innecesario, nos quieren hacer creer que los finales con bombos y platillos son una obligación siendo que con ser feliz es más que suficiente. Necesito esa sombra proyectada en la pantalla mostrando un abrazo con pasión donde el viento sopla levantando románticamente mi larga cabellera y la falda del vestido que no tengo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Destino: México

Cuando chica veía las teleseries y hubo un personaje que me sigue identificando, era la Olguita Marina, esposa de un químico farmacéutico que cada cierto tiempo sentía "ahogos" que la hacía desaparecer del mapa para después llegar a casa lleno de regalos para su esposo y los amigos. A mi me dan esos ahogos. Si estoy mucho tiempo en un lugar, un trabajo, una rutina, me estreso. Lo único que pienso en esos días es salir corriendo y esconderme en el sonido de las olas o en el silencio de los bosques. Ver gente nueva, cultura nueva me enriquese y me da energías. Mañana conoceré un nuevo país: México. En realidad estaré principalmente en el DF, un par de días en Acapulco y espero organizarme bien para estar también en Taxco aunque sea un día. Este viaje viene siendo una recarga de pilas que llevo necesitando demasiado tiempo (casi 3 años sin vacaciones, con un ritmo de trabajar y estudiar al mismo tiempo mata a cualquiera, creo yo). Pero no estoy ansiosa ni contenta, me siento en paz. Siento paz conmigo porque no he perdido mi esencia, de libertad. Siento que debo descansar de la gente que me rodea, no porque sean malas personas sino porque creo que cuando uno se acostumbra a lo mismo todo el tiempo, pierde creatividad, la mente se va cerrando y empieza a sólo estar mirándose al ombligo propio y nada más. Viajar sola te obliga a conocerte a ti mismo y eso es super valioso, porque todos cambiamos, no somos los mismos de hace un día, un mes, un año. Probar la comida local es super importante para mi, no encuentro sentido cuando la gente va a la playa a comer pollo con papas fritas a menos que sean alérgicos a los mariscos. Amo la comida, amo comer algo que me haga sentir satisfacción en el corazón.
Eso sería todo. A ver si puedo escribir algunas notitas mientras viajo.

domingo, 19 de enero de 2014

Alguna vez le dije...

Alguna vez le dije que no se enojara tanto, le dije que a cualquiera le puede pasar y que por mucho que planifique, hay algo caprichoso llamado suerte que si quiere hará que todo lo que se haga salga mal. Alguna vez le dije, que su testarudez me hiere, que no puede pretender que las cosas resulten sólo porque él quiere. Es infantil. Alguna vez le dije que para entender, hay que primero escuchar.