jueves, 6 de febrero de 2014

Destino: México

Cuando chica veía las teleseries y hubo un personaje que me sigue identificando, era la Olguita Marina, esposa de un químico farmacéutico que cada cierto tiempo sentía "ahogos" que la hacía desaparecer del mapa para después llegar a casa lleno de regalos para su esposo y los amigos. A mi me dan esos ahogos. Si estoy mucho tiempo en un lugar, un trabajo, una rutina, me estreso. Lo único que pienso en esos días es salir corriendo y esconderme en el sonido de las olas o en el silencio de los bosques. Ver gente nueva, cultura nueva me enriquese y me da energías. Mañana conoceré un nuevo país: México. En realidad estaré principalmente en el DF, un par de días en Acapulco y espero organizarme bien para estar también en Taxco aunque sea un día. Este viaje viene siendo una recarga de pilas que llevo necesitando demasiado tiempo (casi 3 años sin vacaciones, con un ritmo de trabajar y estudiar al mismo tiempo mata a cualquiera, creo yo). Pero no estoy ansiosa ni contenta, me siento en paz. Siento paz conmigo porque no he perdido mi esencia, de libertad. Siento que debo descansar de la gente que me rodea, no porque sean malas personas sino porque creo que cuando uno se acostumbra a lo mismo todo el tiempo, pierde creatividad, la mente se va cerrando y empieza a sólo estar mirándose al ombligo propio y nada más. Viajar sola te obliga a conocerte a ti mismo y eso es super valioso, porque todos cambiamos, no somos los mismos de hace un día, un mes, un año. Probar la comida local es super importante para mi, no encuentro sentido cuando la gente va a la playa a comer pollo con papas fritas a menos que sean alérgicos a los mariscos. Amo la comida, amo comer algo que me haga sentir satisfacción en el corazón.
Eso sería todo. A ver si puedo escribir algunas notitas mientras viajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario